Ingredientes: ónix molido, obsidiana, ruda, agua consagrada, esencia de ojo turco… entre otros.
Para qué sirve: blindar el campo áurico, cortar envidias, disipar energías intrusas, detener ataques psíquicos y sellar grietas energéticas que dejan pasar desgaste o interferencias. También fortalece la presencia personal y estabiliza tu territorio espiritual.
Método de uso: rociar entradas, cama y cuerpo (pecho/espalda) antes de salir o después de encuentros pesados.